Alejandra Alfaro Sosa

Nunca fui tuya...

Te amé en silencio,
como se ama lo que no se puede tocar,
como se mira una luz lejana
sabiendo que nunca va a calentar.

Te di mi tiempo,
mis palabras más suaves,
mis pensamientos antes de dormir
y mis mañanas sin nadie más.

Pero tú no estabas ahí.
Nunca lo estuviste del todo.
Yo construía puentes
mientras tú aprendías a irte.

Me quedé esperando migajas
de una mirada que no volvía,
interpretando gestos vacíos
como promesas que nunca existieron.

Amarte fue aprender
a perderme poco a poco,
a justificar tu ausencia,
a llamar amor a tu indiferencia.

Y aun así,
si me preguntan por ti,
diré que fuiste bonito,
aunque dolieras como la verdad.