I
Eres pirata, corsario,
violador de la paz,
vas con sombra en el disfraz
y un instinto sanguinario.
Condenado y sin horario,
vas sin rastro de honor,
pues el horror y el temor
es tu divisa y tu guía,
sembrando la gehena fría
para el lobby opresor.
II
Solo eres un servilista
con la sangre de aquel hombre,
de pescadores cuyo nombre
borras de cualquier revista.
Tu trofeo, a simple vista,
es el rastro del dolor,
un amargo y cruel sabor;
pues robar es tu oficio,
llevando al pueblo al suplicio
y como vil secuestrador.
III
Una medalla te darán
por tu falta de conciencia,
mancillada de inocencia
donde los cuervos comerán.
Tus actos no pasarán,
pues no existe la clemencia;
ante tanta turbulencia
ruge el mar con gran violencia,
aclamando la inocencia
de quien sufre tu presencia.