Hay buenos días, donde todo duele,
no hay centímetro que no duela.
De arriba a abajo y de abajo arriba.
Desde la cabeza a los pies todo sufre,
y eso me hace intensamente vivo.
¡Qué gran suerte que ahí estoy aún,
en el carro corriendo a pesar,
a pesar de lo que me pase, vivo!
Y todo va bien, el mundo es azul,
hay vida en todo, a pesar.
No me rindo, no me canso de ser,
no hay por qué preocuparse.
Todo me hace intensamente vivo,
puedo ser cada poro de mí.
Puedo ser cualquier cosa viva,
puedo dejar mi cuerpo
y salir de mí mismo, y ser otro.
Dejando a ratos ese cuerpo,
disfrutando de lo bueno,
doblegando ese cuerpo duro.
Bailando a ratos en la felicidad,
y a veces, cuento eso que pasa,
de puertas adentro de mí.