José Bayón Garcinuño

Despedida

La despedimos

desde el tiempo

del silencio y el olvido.

 

Salimos de una piedra de molino

con el alma de granito.

 

Nos embutimos en un coche blanco hueso

con el maletero lleno de llantos y penas.

 

Desembarcamos como la noche

en la falda oscura de un hospital.

 

Llegamos como soldados rasos sin nadie al mando,

hondeando el fondo del Mar de la Pena Negra

con anclas oxidadas,

ondeando al aire nuestras banderas

y los crespones negros

de borracho en barra.

 

La dijimos adiós

sin una flor

en los bolsillos.

 

Vacíos de sol

todos nos fuimos

con ninguna flor.