Le pusimos ruedas al futuro,
seguimos tropezando
con las mismas piedras.
Encerrados en jaulas
con techos de barro
agrietados
por el óxido
de sistemas estancados.
Prometen luz
y nos dejan,
otra vez,
a dos velas.
Con la boca
llena de certezas,
la conciencia vendida,
el alma amordazada.
Rabia domesticada,
la verdad
bien mascada.
Fuimos héroes
que rescataban villanos,
que sin memoria
ni pena,
ahora firman
desahucios.
Titulares envenenados
nos fabrican
ideales prestados.
Despertamos
armados de gritos
que revientan
debates perdidos.
Nos miramos
en espejos
que devuelven aplausos.
Y si el silencio
fuera lo único
que no miente.
Así vivimos.
Así
nos engañamos.
Sergio F. G.
Obra registrada