Una noche desperté
Y decidí marcharme;
No le leí las últimas páginas del libro
Y me fuí.
Aún la recuerdo,
Tan felizmente imperfecta
Deslumbrante como el universo;
Con la profundidad del océano en sus ojos,
Ahogandote por querer amarla
Hasta que el sol no vuelva a despertar.
Así era ella;
Hermosa le quedaba corta,
Única,
Energética,
Astral.
Tal vez por eso seguía perdido en su cintura,
Y aunque no la veía hace mucho,
Nunca la dejé de amar.