🇳🇮Samuel Dixon🇳🇮

El problema

 

El problema

Tengo un problema, muy grave;
un problema que me pierde,
un enigma que en la vida
me delata y me conmueve,
pues recorre por mi cuerpo
y las venas me estremece:
es un problema muy serio,
que hasta en la sangre me hierve.
Es, en detalle, un dilema,
camuflado en intereses;
pequeño, pero insondable,
garboso, necio y rebelde:
un problema que es sencillo,
incomprensible a los veinte,
un misterio que con letras
queda corto entre papeles;
un asunto que me arropa
y que la pasión enciende.

Tengo, mi amigo, te cuento
un problema que posee
toda el alma, pura y frágil,
toda acción entre la mente;
y que estalla a cada instante,
y al alma frota en sus pliegues.
No se queda adormecido,
ni discute lo que cierne;
es un joven que destila
corazón ilustre de héroes,
se abalanza cuando aprecia
al amor que lo protege:
ese mismo receptor
causante de tantas fiebres.

Tengo un problema, muy arduo
por eso, mi amor se excede,
pues, te revelo mi amigo,
que es un problema vigente:
ese problema que todos
hacen con él un sainete;
él nunca se va del todo,
en la vida es muy alegre:
del espíritu da luz
y armonía pone al temple,
puesto que, mi camarada,
este problema que es célibe
es un albur de pasiones
celestiales y terrestres.

Mi problema pues exhibo
a que el mundo lo interprete;
es un problema mayor
del amor y la progenie:
un asunto de la psique
que me abate y que me envuelve,
este problema, en fin, es,
el amor por las mujeres.

                       Samuel Dixon