Aquella linda canción
que romántica cantaba;
en mi pecho la guardaba
con mística devoción.
Con sereno diapasón
la voz de un ángel portaba,
y mi vida la llenaba
con lumbre de la ilusión.
Fue su amor la religión
que de fe mi alma inundaba;
pues su luz iluminaba
a mi amante corazón
aquella linda canción.
Autor: Aníbal Rodríguez.