Rafael Blanco López

En tus manos

Y así. El tiempo aprende a quedarse, se vuelve dócil, como un animal cansado de huir.

 

Ahí. Mi nombre pierde sus bordes, se desarma, y entiende por fin qué significa pertenecer.

 

En tus manos.

 

El miedo baja la voz, la noche se acorta, y el mundo -tan duro afuera-se deja sostener.

 

No prometen eternidades, pero guardan el gesto exacto que salva el día, la forma sencilla de no caer.

 

Y si todo termina, si la luz se va sin aviso, que sea así: con mi historia cerrándose despacio en tus manos.

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Rafael Blanco López 

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