YO
Rumi,
hablas de un lugar
más allá del bien y del mal.
Pero yo vivo aquí,
donde todo exige juicio,
toma de partido,
defensa.
RUMI
No te pido que abandones el mundo,
sino que no te encierres en él.
Hay un punto donde el juicio se cansa
y el alma respira.
YO
¿Y el dolor?
¿Las pérdidas que no se corrigen
con silencio?
RUMI
No se borran.
Se vuelven tierra fértil
cuando dejas de golpearlas con preguntas.
YO
Tengo miedo de llegar
y no encontrar a nadie.
RUMI
Cuando el “yo” se aquieta,
el encuentro ya ocurrió.
YO
¿Y si no logro soltar
mis certezas?
RUMI
Déjalas venir contigo.
También ellas sabrán sentarse
en la hierba.
YO
Entonces no vengo a entender.
RUMI
Vienes a estar.
Y eso basta.
No todo encuentro necesita respuestas.
Algunos solo piden silencio
para poder quedarse.