Una oscura luna nos alumbra
en el paso de la voz al silencio,
hermosa ilusión de oro
en el umbral del deseo,
en un espacio
eternamente abierto
a la insaciable realidad,
un pacto de amor
entre cielos que estallan,
es tu luz entre el silencio
como una fiebre mortal,
pero me llevo la ceguedad
y el tiempo
a campos dorados del insomnio,
donde en el naufragio
escucho a mis otras voces,
de solo dibujar
mariposas con mis cenizas,
descubrir disfraces ajenos al azar,
encender sueños
de distancias imposibles,
y amar,
por sobre todas las formas huecas.