Mis lágrimas caen
como lluvia
que recién inicia.
En respuesta a la decisión
de mi mente,
cuerpo y alma,
he decidido seguir sola.
No por falta de amor,
sino por abundancia de él.
He decidido seguir sola.
Aunque mis lágrimas
se conviertan en cataratas
y, por el momento,
no pueda ver mi horizonte,
he decidido seguir sola.
Para sentir mi presencia
Aunque con angustia y pena,
pero solo así
me sabré libre,
me sabré sanada.