Tu inocencia
Pensando estoy que veo tus ojitos,
que estamos, frente a frente, conversando,
y así, pues yo me acerco, preguntando,
¿por qué tengo que verte de lejitos?
¡Qué importan las edades, numeritos!
¡Qué importan! Anda niña, ve pensando,
si todo nuestro amor se está llenando
de mágicas miradas cuan delitos.
¡Qué importa lo que digan los demás!
Al cabo, cada quien con su locura,
la puerta está delante y no detrás.
Dejemos que nos lleve la aventura.
La vida en su conjunto es un compás,
y amar es un prestigio cual ternura.
Samuel Dixon