Las calles despertaron ateridas de miedo:
Corre, ya están aquí!
Gritos, llantos, cristales rotos...
Enmascarados para evitar la vergüenza
Escupían aguas fecales por la boca
Dando manotazos de trueno y pólvora,
Buscaban, cual jauría hambrienta, carne morena, exótica,
Un porcentaje por dos hermanos,
Un plus por familia entera,
Excitados después del acto
Orinaban marcando el territorio,
Pero, mientras su odio levantaba la pata,
Una poeta dijo: basta!
La dignidad bloqueó la carretera,
Se vieron disparos, y un reguero rojo,
La libertad se estrelló en la otra acera,
Muerta de valor, resistencia, aplomo...
Ella era nieve, madre, poeta,
Ellos tienen pistolas,
Nosotros,
El canto
Sonoro.