Javier Julián Enríquez

Resurgimiento en la Sombra

Cuando miré mi senda desolada,
envuelta en velos de mortal quebranto,
sentí brotar un doloroso llanto
que ahogaba mi alma, ya devastada;

en la noche más negra y despiadada,
donde perdí mi fe, mi dulce encanto,
hallé en mi pecho, bajo el triste manto,
tal fuerza que yace, aún no domada.

Y aunque el dolor me cerca y me subsume
cual ave fénix de cenizas frías,
mi espíritu renace y se consume;

entre sombras encuentro nuevas vías,
y mi ser, que en la lucha se resume,
forja así el alba de prósperos días.