TIEMPO DE MATERIA GRIS
Hubo un tiempo en el que el poeta G. L.
estaba, en efecto, vivo y caminaba a gusto
por las calles de la ciudad y compraba los periódicos,
y contactaba con los otros autores,
nuevos nombres con peso en el mundillo
de la gran poesía y más bien serios, concisos,
en ningún punto estrafalarios,
que paseaban también por el centro
y que entraban en los establecimientos
por entonces abiertos al público. Hubo un tiempo en que
el poeta G. L. se plantaba en una plaza al lado de M. H.
y no sabemos qué montón de cosas se pudieron decir.
Pero lo cierto es que sí, que hablaron
de sus asuntos, tal vez, también de sus gustos
en materia de libros y versos
y que se hicieron preguntas de todo tipo.
Hoy no lo vemos posible, lo vemos más bien
como un acontecimiento
por demás extraordinario, como una ilusión
más que nada, como un mundo revelado
y nada práctico, pero lo cierto es que hablaron,
que estos dos hombres jóvenes todavía,
activos y contemplativos, dos eminencias
terrestres, avanzaron codo con codo
meses antes de que empezara la guerra,
de que estallara el conflicto en la nación.
Gaspar Jover Polo