Se trataba de juegos infantiles
tan solo.
Cogió una mariposa
de alas plateadas
y ese fue su botín
guardado con más celo.
Caminito del río,
la echaba a volar
los días soleados,
y regresaba a casa
con la luna sonriente.
Los niños no entendían
por qué no se escapaba;
trataron de quitársela
pero no hubo manera...
Una tarde salió una niña del río
y le dijo un secreto;
él rio con la luna,
le dio la mariposa,
un beso y un abrazo,
para salir corriendo
hacia el pueblo, feliz...
Fue la tarde en que vio
los ojos del amor.