Pequeña ardilla resistente,
dura como piedra caliza,
ruego a tus pies persistentes
sorban desnudos la brisa.
Déjalos que se entretengan
con sus formas graciosas
y que al aire se detengan
como raíces preciosas.
Y no busques apresarlos
con las medias o el zapato,
deja al artista trazarlos
describiendo su retrato.