En estos tiempos actuales, me da la sensación,
que cada vez abundan más, personas…
de cristal, o de hojalata muchas veces sin razón,
los jóvenes, sobre todo, personas y sus computadoras…
Personas de hojalata, que cuando sufren una caída,
buscan una justificación y una paupérrima excusa,
todos los demás, el universo, tiene la culpa,
en el trabajo, no aguantan nada, son de finísima tela.
Personas algunas de cristal en apariencia, seguras de sí mismas,
pero que no saben pedir perdón, ni caer sin heridas,
sus heridas son sangrantes y muchas se les infectan,
porque su alma es pobre en dialéctica y esperanzas.
Personas que les falta empatía, y la mínima autocritica,
no les importa siquiera ya como en mi época ser popular,
solo que no les quiten su consola, su móvil o su rareza,
personas en el fondo inseguras y carcomidas de pobreza.