Más allá de la muerte
y de lo imaginable,
si somos parte
de un todo universal,
de un fulgor cósmico interminable.
¿Se vive la eternidad,
activo y consciente,
en este todo infinito?
Y si es así,
¿qué nos queda por hacer
cuando la pescadilla
se muerde la cola
una y otra vez...?
Cuando lo que no fluye
se estanca o deja de ser.
Quizá solo queda creer
en lo que se hace,
hasta el último aliento,
por y para bien.
Y lo que sea después,
que sea lo que ya es:
atemporal, infinito,
y, por mucho que se quiera,
eternamente indescifrable...
sin que por ello
nunca se deje de creer.
En lo que cada uno lleva
dentro de sí,
una y otra vez.