Gabriel Hernán Albornoz

ÁNGEL FUGITIVO

Este poema está dedicado a mi prima Natalia que falleció de leucemia a los 15 años. Se lo regalé a su hermana para darle un sentido a ese momento tan absurdo que estaban viviendo, a esa privación en su duelo, ante la falta de algo que no debería faltarles, una hermana menor, una hija:

 

ANGEL FUGITIVO

 

Cuenta una historia

que hace solo quince años

un ángel travieso huyó del cielo.

Se cansó de tocar el arpa

y quiso experimentar

emociones fuertes aquí en el suelo

cuando Dios, luego de su gira diaria,

contó los ángeles que formaban su regimiento y

notó que la diferencia de uno

incurríalo en falta.

Le llevó quince años volver a encontrarlo.

Pero lo recuperó,

y una vez en frente, lo reprendió:

-¡Ven aquí ángel fugitivo!

¿qué has estado buscando?

has ido a un lugar que no te pertenece.

El angelito bajaba su mirada,

temía ser castigado.

-Quería conocer el amor

pero de manera diferente…

-dijo en voz baja y cerrando sus alas,

descansando.

-¿Pero acaso aquí no tienes amor de sobra?

-Sí padre, pero el tuyo es eterno,

conocer quería el de los seres humanos…

-¿Y? ¿Encontraste la diferencia ahora?

Su rostro se iluminó de una manera celestial

e hizo un gesto con sus dos manos.

-No, no la encontré,

pues me llegó pronto la hora…

-¿No te alcanzó el tiempo que te he dado?

Tuviste tiempo de sobra…

-Pensándolo bien…

tal vez me alcanzó el tiempo, pero…

-A ver... a ver…

ven aquí y siéntate en mi rodilla,

pues todo me lo estarás contando…

El angelito abrió sus alas

y surcó el aire hasta el lugar sugerido,

y entrando en confianza con Dios

comenzó su relato.

-Tranquilízate,

y cuéntame todo ángel fugitivo.

Dios pasó una mano sobre la corona de su cabeza

y le devolvió su fulgor santo.

-Me llamaban Natalia

-comentó con ojos llenos de brillo-, y conocí gente parecida a ti,

sobre todo en la manera que me han amado.

Ellos me dieron todo de sí,

especialmente mucho cariño…

-¿Y quienes son “ellos”

¿Cómo los has llamado?

-No recuerdo sus nombres,

solo sé que los llamaba mamita y papito.

Ellos me enseñaron todo,

hasta un lenguaje muy extraño.

Yo era la menor

y me enseñaron a jugar la principio,

jugaba con tres seres maravillosos,

ellos decían ser mis hermanos.

Anduve por montes

y nadé por espejados ríos,

también disfruté del sol

y corrí por verdes prados.

Yo quería respirar ese aire

y disfrutar del dolor que da estar vivo,

como lo hacen aquellos

que llamas seres humanos.

Realmente he conocido

lo que ellos llaman amor.

Padre:

¡Qué prefecto todo lo que has creado!

Pero no me porté bien con ellos,

porque los he abandonado…

-Eso pasa por desobediente

-la regañó Dios con tierno reto.

-Ellos dicen que yo había enfermado…

-Ellos le llaman así,

pero en realidad fue mi ejército,

pusieron algo en tu sangre

cuando te hubieron encontrado,

pues necesitaban debilitar tu resistencia

a regresar al lugar prometido.

-¡Pero ellos dicen que he muerto!

cuando los hube abandonado.

-Pero no es así,

aún no entienden mis designios.

-¡Pero sí, ellos lo dijeron llorando!

Ahora Quiero volver padre,

quiero devolverles todo su cariño.

Quiero volver padre,

mucho los estoy extrañando.

-No podrás volver,

con tu misión ya has cumplido.

Pronto los volveré a juntar

y ya no seguirán caminos separados,

entonces podrán entender

que entre ellos estuvo un ángel fugitivo,

que les dio felicidad y sacrificios

durante quince cortos años.

Y por haber saciado tu curiosidad de mimos

y haberte mostrado el amor…

también el cielo les estaré regalando

 

Autor: Elhen Amorado de Lahvida