Writer’s block
El papel, blanco y esquivo,
lame el aire y se retrae,
teme a la tinta que camina
como insecto hacia el borde.
El cuaderno, cerrado, respira polvo,
promesas sin pulso.
Las palabras, huérfanas, flotan:
costillas de un animal sin nombre.
Una vocal huye, pez de ceniza,
y el poema se muerde la cola.
El silencio se sienta conmigo
a escribir lo que no existe.
El cuaderno vuelve a respirar.
Nada sigue.