He caminado desiertos,
de dunas, de sal, de pirámides,
de hombres con turbante rojo
y vestido largo.
He recorrido desiertos,
en camello, en coche,
en camioneta
dejando polvareda
y surcos por la arena.
He contemplado
amaneceres y atardeceres,
atravesando campos de dunas altas,
vi asomarse y alejarse la luna llena
con mi mirada posada fija en el horizonte.
He abrazado el silencio del desierto
por pistas de trazado incierto,
con el sol ardiente en lo alto.
He sentido rugir el viento
la arena apoderarse de mis ojos.
Caminé de puntillas
sobre la arena caliente del Sahara
quemando mis pies descalzos.
en avioneta sobrevolé al amanecer
el desierto del Colorado,
un río de lágrimas brotó
lleno de emociones.
Atravesé el árido desierto de Wadi Rum
de arenisca rojiza,
un saludo en árabe me robó una sonrisa.
Subí escaleras de sal en Uyuni
que cegaron mis ojos y quemaron mi piel
y mis labios.
Contemplé la laguna colorada
y la laguna de flamencos rosados
en el desierto de Siloli.
mi serotonina se elevó al máximo.
Me empapé de historia egipcia entre pirámides
con un fondo de cielo azul brillante
y un calor asfixiante.
El poder de la naturaleza
se siente salvaje en el desierto,
es tal su grandeza!
te deja sin aliento.
7/1/2026