Pararon los estruendos recónditos,
con un saludo cortés
ignoro a mis enemigos,
desconfiada, voy con cuidado.
Inescrutable,
oculta entre los libros,
consciente de un legado,
una historia indiscutible
que nunca estuvo ausente.
No acepto chantajes,
conozco mi valía,
la sangre azul y escarlata
de un reino que despierta
por la hilera de caminos
que conducen a mi fortaleza
en el pórtico del futuro.