Vientoazul

◇ La herencia del ronroneo

◇ La herencia del ronroneo

 

8 de octubre, 19:30 horas.

Nuestro tiempo se detuvo. En realidad, no nos dimos cuenta.

Apenas abrí la puerta, te encontré caminando hacia mí.

¡Me miraste! Ambos nos miramos: un cruce de miradas firmes, pero llenas de ternura.

Me dijiste:

—¿Me ayudas?

—Por supuesto —te contesté—. ¡Aquí estoy!

Pocas palabras, mucho contenido.

Pasamos de comunicarnos sin hablarnos a los hechos. Hoy me di cuenta de que, en ese instante, estábamos solos los dos. Nunca lo olvidaré: muy sólidamente juntos. Pocas veces en mi vida viví algo semejante.

Cuánta energía, qué momento sublime.

Gracias, Olivia, por compartirlo.

♣ Autor:

— Vientoazul — ©