Eran otros tiempos,
otros amaneceres
en ermitaños archipiélagos.
Las horas color púrpura
se iban en las alas de las
garzas tranquilas.
Los barcos encallaban
al fondo, al horizonte.
Y tú y yo mirábamos
las aves migratorias
huyendo del invierno.
L.G.