El calendario
me dejó atrás
y sin tiempo
para desandar.
La radio “consciente”
me permite oír
una ventana musical,
más allá del tiempo.
Divago sin fe
con mis fragmentados
pensamientos.
Me arrastra
una sensación presuntuosa,
que me habla desde mi entraña.
Hoy me habló Dios
en diminutivo,
apenas,
sin darme cuenta.
Sin mística,
sin banderas,
ni conversaciones
y direcciones,
soñando lejos
de las subversiones...