FRANCISCO CARRILLO

una lágrima.

Una lágrima nació 

de unos ojos casi secos,

y siendo el mundo entrecejo 

por la mejilla, rodó 

hasta morir en el suelo. 

 

Nació de unos ojos verdosos

de pupilas de cristal 

de párpados de metal

de los iris más sedosos,

nació de un simple llorar. 

 

Una lágrima salada

de otras lagrimas brotó 

de sentimientos nació 

al despertar la mañana

y doler, mi corazón. 

 

Desperté y ya no estabas

y quedó mi habitación 

gritando por el dolor

y una lágrima quedaba

en el suelo de mi amor. 

 

Una lágrima nació 

de mis ojos sin consuelo

y lloré quedando el suelo

impregnado por mi amor,

y el cariño que te tengo. 

 

Y mis ojos se quedaron

por las lagrimas cubiertos 

pero una sola al suelo

de mis lagrimas salieron

como señal, de mi duelo.