Tú, que clavas tu mirada
como aquel que amenaza
con el jaque mate.
Voluptuosa figura;
epicúreo encuentro el nuestro
entre lo jovial y lo auxiliado.
Tu odor me vuelve hedonista.
Tus ojos, figura retórica
cargada de literatura.
Acércate.
Todos tus movimientos
llevan al punto de partida.
Viví privado del placer carnal
y es ahora, regina,
por quien tomo posesión al trono.
Atisbo en tus ojos
un mar de porcelana
y una espiral de sueños.
Regina mortis.
Soy preso de la realeza;
iura regalia de mi soberana.
Desnúdate, sacrosanta,
que por ti moriría
las veces que hicieren falta.
Toma mi mano,
serpiente, cobra, víbora;
deshaz en mi cuello tu pasional vida.