Y no sé si tú crees lo que creo
o si ves donde el ojo nunca ve
pues sí creo que ves donde yo veo
ya sabrás cuánto vale mucho ver.
Y no basta leer cuánto yo leo
si el vivir yo lo vivo con desdén,
si el espíritu enfrenta el forcejeo
entre miel y lo amargo de la hiel.
¡Ya despierta y no sigas con ceguera,
sé la luz que aparece al despertar,
que si duermes y nunca te despiertas
como el polvo la brisa ha de arrastrar
mientras dure ese tiempo que tú duermas
y aunque veas, las cosas al pasar...!