Carlos Baldelomar

+ LENGUAJE DE PÁJARO +

Se termina la tarde

y de pronto

a uno le da por escuchar

cómo los pájaros se fugan

hacia un norte que aún ignoro.

 

Ellos Cantan

pero nunca supe descifrar

si es un himno de victoria

o una tristeza con alas;

jamás entendí el lenguaje

de las aves

ni de los adioses.

 

Y ahí aparecés vos

o mejor dicho, tu imagen

cayendo como una lluvia tímida

que no alcanza a limpiar

todo el cansancio del día.

 

Me doy cuenta

(quizá un poco tarde)

de cuánto tiempo gasté

esperando lo que no vino:

amores que se quedaron

tímidos en el umbral,

y otros que, por cobardía,

ni siquiera tocaron el timbre.

 

Pero me obligo a creer

que con vos es distinto,

que traés en tus manos

colores inéditos.

Porque el amor tiene eso,

una trampa deliciosa:

te convence de que sos niño otra vez

y te inaugura el mundo

como la primera vez

que jugaste bajo el aguacero.

 

Otra vez te pienso.

Y sigo sin saber

si esto es júbilo o pena.

Tal vez vos seas

una de esas aves,

la única capaz

de darle nombre

a todo esto

que siento.