Calles repletas de gente,
luces y gritos.
Niños a hombros de sus padres.
Pasan sus majestades.
Besos al aire
chocan con caramelos.
El frío se vuelve dulce.
Moviles grabando
para revivir instantes
en otros lugares
y con otra gente:
\"Mira abuela,
son los Reyes\".
Las figuras iluminadas
son como un cuento desplegable
ante nuestras narices.
Necesitamos sentirnos parte.
A veces,
la vida es muy aburrida.
Ponernos a la altura de los pequeños
nos hace grandes.
Ojala
haya muchas noches mágicas,
no solo un dia.