A un instante
del adiós irremediable...
una forma de lágrima se me esconde...
Créeme mujer...
que la vida se me hizo para mirarte,
pero ya chifla el tren...
En el viejo andén,
se aprecia la pura blancura de la nieve,
y la novicia con Dios se fue...
A este hombre de bien,
se le escucha verter un cántico doliente,
muy aislado al garete...