En su somera epidermis está tallada este aserto: \"Todo a su tiempo\".
El lobo criador eligió este siglo para engendrar un rubio apache locuaz de sublime actuación.
Hace falta mencionarlo: un payaso bien maquillado, un actor del séptimo proscenio purpureo, una bomba que prorrumpe un estallido de voluptuosidad en las saturnales Bonaerenses.
Sus palabras son pan y circo de la comedia que representa, aunque algunos asienten que es una tragedia. Dejemos este asunto al curioso Averroes.
Las bombas de la Loma Hermosa están cada vez más chisposas.