UN INSTANTE
Y de repente algo te llama, y te paras a escuchar el rítmico latido del alma en tu vientre y en tu pecho.
La existencia se detiene en un instante perfecto, para que te conectes con lo simple y con lo auténtico.
Un cándido silencio te arropa, te cuida y te ayuda a volver en paz a tu corazón, al pulso de tu propio encuentro.
Es la dicha de tu espíritu en plenitud, amoroso, que pasea sin agobios ni prisas, para sanar los miedos.
Y sientes la noble invitación a navegar por océanos sin fin, y atravesar la inmensidad que te libera de los apegos.
Francisco Gallardo Perogil