Con el amor en la cabeza
Y las lágrimas en las manos,
Me despido de ti para siempre
Te levanto entre mis brazos.
Sostengo tu dulce cabeza,
La poso sobre mi torso,
Susurro en tus oídos
Aquellos versos concebidos.
No hay estrés en tu mirada,
Ya no buscas tu umbral,
Poco a poco vas cayendo
Un augurio de soledad.
Yo no quiero dejarte ir,
Pero las cosas han de ser así,
Tu frágil pelaje se esconde,
Ya no tienes a donde ir.
La palma de la mano suda,
El color de tu corazón palpita,
Tus pestañas se ponen gruesas,
Tu voz se vuelve desnuda.
Disminuyes tu peso al suelo,
Tu pelo color carbón,
Los ojos de alivio encontrado,
Alma libre dicen al sol.
Vegetal estado te encuentro,
No ha de poderse evitar,
Fundida en tus manos recito,
Últimas voces de mi a escuchar.
-Mari Mari-