A Tolstoi y Dostoyevski
El camino de la vida es compartir
honores, esperanzas y alegrías;
pues justo es caminar todos los días
unidos por un mismo porvenir.
¿Qué pierde el ser humano al aplaudir
sin odio, sin rencores o manías?
Si quien cosecha el trigo y utopías
es siempre un candidato a elegir.
Por eso quien desmonta el peritaje
después de una ambición desmesurada,
olvida su lugar y personaje.
Y, en tanto, quien invierte en la bandada
y suele protegerse tras un traje;
lo mismo da saber quién es o nada.
II
Por tanto, es el amor quien da victoria
y sube al pedestal al hombre bueno.
La vida es misteriosa como un trueno
y suele ser colmena la memoria.
De modo que, si alguno en trayectoria
no pierde convicción desde el terreno:
Tolstoi es un ejemplo muy ameno
y Fiódor, un modelo de la historia.
Así que está del ojo en la planicie
si mira a lo profundo o superficie,
o mutuas situaciones por igual.
La vida está en amar lo que uno tiene,
para alcanzar con éxito, mantiene
el arte de no ser un ser de mal.
Samuel Dixon