Ella porta colores, primaveras,
volcanes de jazmín, negro cabello,
y un compás de calor en sus caderas.
Mostrando la tersura de su cuello,
enarbola en su abismo suave y rojo
un aroma a pasión de tierno sello.
Él porta una pasión de oculto enojo,
copete de zorzal, y una dureza
de vena hirviente, enérgico manojo.
Desata en un arrollo su corteza,
repitiendo en torrente de ternura
a su amada el amor con gran destreza.
Y en esa revoltosa noche oscura,
del amor se escuchó harmonía pura.