Antes de morir quisiera
embarcarme en un velero,
surcar ese mar entero
contigo, estando a mi vera.
Dejar a merced del viento
que se agitaran las velas,
ver de noche las estrellas
brillando en el firmamento.
Será testigo la luna
de este inmarcesible amor,
su reflejo es el fulgor
que ciega nuestra locura.
Calma y borrasca es la mar,
igual que la propia vida,
un viaje así no se olvida,
solo te invita a soñar.
Para un barco sin destino,
cualquier viento es favorable
en ese mar insondable,
mi sueño se habrá cumplido.
Classman