Hay días que me siento
un camino cualquiera,
una calle sin nombre,
donde marcha la duda
y nada a mí regresa.
La ciudad es inmensa
y vos te haces tan chica
que cabes donde quieras:
un brote entre la grieta
un silencio entre el ruido
un suspiro en mi espera
pero un día de pronto,
tu canto es un milagro
que apenas dos palabras
saben nombrar destino
y recuerdo tu rostro
y aquella vieja esquina
y me siento a esperar
a ese bus que te nombra
mientras yo te imagino
y te trazo en el aire,
y aún después de todo
no sepa hora ni día
que al fin nos encontremos.