Te quise bajo una luna herida,
roja como un presagio
que nadie quiso leer.
Amar contigo
no fue refugio,
fue incendio.
No fue promesa,
fue vértigo.
La noche nos miraba
con ojos antiguos,
sabiendo que el amor
no siempre salva,
pero siempre marca.
Besarnos era firmar
un pacto sin futuro,
arder sabiendo
que el fuego no regresa
lo que consume.
Y aun así,
te quise.
Porque en Andalucía
el amor no pide permiso
ni perdón.
Antonio Portillo Spinola