Voy buscando en tu memoria
y perezco tierno y perezoso;
suavemente a contramano
de la primavera y no sé si verte
fue el benefactor del daño,
ni tampoco sé si amarte fue
el dador del dulce sueño
que causabas en mi sangre,
mi mente o en este torrente bravo,
de aguas fieras, que eran luces,
melodías, bajo mi torpe emoción.
Voy buscando, meditando el tiempo,
los años y cómo eran: tus manos,
tu vientre, tus besos, tu amor,
que sanaba y hacía estragos
sobre afluentes de incertidumbres,
contenidas por verdades.
Te amo y perdono,
aunque no perdones mi libertad;
perdón si te mentí o no perdoné tu libertad.
Mi libertad comete errores que no
puede callar mi dignidad...
¡Te amo, amor, y eso es todo!
(Mi memoria)
No hay más riquezas en mis manos
que la noble ternura de querer y obviar...
Voy buscando en la memoria,
lo que pudo ser, lo que fue,
espantando nostalgias y besando
tus manos en el recuerdo; tal vez,
humildemente tu alma...
¡Te amo, amor, y eso es todo!
(Mi memoria)
Jaher