Lareim PM

UN AMOR DE AÑO NUEVO

Aquella noche de Año Nuevo
me encontró triste,
porque sabía que nada
era igual que antes.

Había un vacío en mí,
uno de esos silencios
que ni la música
ni la fiesta logran tapar.

Esa celebración
que alguna vez me dio alegría
ya no me decía nada;
era, para mí,
solo una noche más.

Pero lo curioso fue
que en medio de esa tristeza
conecté con una chica,
entonces desconocida,
y empezamos a hablar.

No fue como otras conversaciones
destinadas a apagarse,
ella se quedó,
y sin darse cuenta
cambió mi Año Nuevo entero.

La noche dejó de ser gris,
volví a sonreír,
y entre abrazos familiares
solo pensaba en volver a escribirle.

La llamé por impulso,
sin razón aparente,
y ese impulso
nos sostuvo conversando
hasta las cinco y media de la mañana.

Recuerdo la hora
porque su compañía
me llenó como nada antes.

Desde entonces hablamos,
nos conocimos,
y la química nació
suave, sincera, hermosa.

El 03 de enero,
a las cuatro de la madrugada,
los sentimientos brotaron
sin miedo,
de ambos lados.

Me declaré a los tres días,
y no fue pronto,
porque cuando el corazón manda
no existen relojes.

Esa noche
nuestros corazones
se entrelazaron.

Y ahora me despido,
porque mi musa,
mi novia amada,
acaba de volver a escribirme.