Con tu silencio me he callado,
ya tu voz de miel no me alcanza,
en mi herida clavaste la lanza
en el olvido me has borrado.
Por tu cariño había soñado
el amor se escurre de mi mano
como agua fresca de verano
que el suelo no ha abonado.
Porque nunca calló tu franqueza
como aquel viento impetuoso
era tan serio y presuroso
que se apuraba con rudeza.
Se pierde la tarde en la memoria,
así se diluye cada instante,
el falso amor es más distante
palabras y besos son historia.