Señor, tú tanto me has dado
la vida y su porvenir,
me enseñaste a discernir
el sentir más elevado.
Tu amor ha significado
la razón de compartir,
y en tu luz puedo seguir
la jornada sin desvío,
pues tu soplo es el rocío
el que tanto me impulsa a construir.
Señor te oro con firmeza,
bendíceme en este día,
tu presencia es melodía
que me llena de certeza.
Tu cercanía es belleza
que me guía sin cesar,
y en tu gracia singular
mi alma encuentra su abrigo,
pues contigo siempre sigo
por el camino va hacia tu altar.