Un fervor que ni yo entiendo
me asalta con una marea suave,
Amenazando mi centro...
¡El corazón late con una advertencia sorda!
Si cierras los ojos, te vas a perder.
y aunque sé que no debo frenar, ni detener
esta fuerza que al fin desatará
las ansias contenidas en el alma,
La legión de demonios que habita en mí
me sorprendió, el instante en que la voluntad,
se hizo ceniza. Sin razón, cerré los ojos
y la magia se hizo carne.
El santuario se abrió sin pedir permiso,
la locura fue tan vasta e involuntaria
que un sol interno me quemó el pecho,
inundando la oscuridad con la luz
de un júbilo gritado con algarabía.
Después, el silencio llegó con el aroma denso
de la atmósfera cargada. Me gustó el olvido.
Ya no hay vuelta atrás. Y cerré los ojos?
¡Para seguir perdida!
UnMomentoQueNoTieneNombre
©Violeta