He querido huir del dolor,
pero ahora entiendo:
no se huye de lo que enseña,
se camina con ello
hasta que pesa menos.
No todo lo que termina
fue un error.
Algunas cosas
solo cumplieron su propósito.
Yo también merezco paz,
no solo despedidas limpias.
Yo también merezco luz,
no solo ser fuerte.
Si caigo,
no me juzgaré.
Si lloro,
no me esconderé.
Porque crecer no es no doler:
es no abandonarme.
Y aunque haya días nublados,
aunque tiemble la fe,
aunque el recuerdo a veces vuelva,
me hablaré con calma:
Todo estará bien.
No porque nada duela,
sino porque ahora
sé cuidarme.