Ni tú, ni yo estábamos preparados para el amor
ni si quiera sabíamos que existíamos en el universo
pues éramos dos completos desconocidos
de los cuales el colocho uniría su destino de una forma inesperada.
Nadie sabía nada, ni nunca lo sabrán
simplemente ha sido nuestro momento de vida
nuestra cama y calentura
que aun cuando nos vemos
el corazón se reconoce incapaz de olvidar.
Porque simplemente fuiste tu
y solamente me di yo
entre ambos construimos
lo que otros buscan tanto y es amor.
Basta con unas miradas para saber reconocer
el vicio de lo que llaman pecado
y que en realidad es el más dulce placer
de dos almas que se entregan sin merecer.
Me pides que te olvide cuando ya es tarde para borrar
de la memoria el pensamiento es fácil
pero del corazón, el corazón, ese jamás sabrá
ni cómo, dónde o porqué
renunciar a lo que para él todavía es
Lo obligó a que se encierre
que te olvida y se deje de lastimar
porque el amor que te tiene
tu ya no lo valoras.