Ella es brisa que
a la hierba saca a bailar.
Tiene el don de revolotear.
Entre tanto sol, es luna llena.
Y al amanecer, mis
pestañas aleja.
Ha de taparme entre frazadas,
cada que entre problemas
me rodeaba.
Y yo acumulo en ella llantos,
que me atosigan de madrugada.
A la vida mía le regalo cuyas palabras.
Que lastima tanto no poder cambiarla.
Pero sucumbo su aroma a primavera,
y el calor de sus manos.
No permito olvidarla, más
me aterra recordarla.
Es eterno este ciclo, nostalgia,
olvido.
Quisiera yo guardar mi alma en un
frasquito.
Que me proteja del amor.
Que salve mi corazón.
Y a la vida le cree un caparazón.