Nkonek Almanorri

EL PODER EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN.

 

 

Cada vez nos despedimos

Antes, nos vamos más

Pronto a dormir, es

Sencillo y hasta

Razonable:

Carencias de diálogos.

 

La escritura se vuelve cortesana, y por tanto cómplice, si olvidamos en qué mundo vivimos; la mayoría de los que dicen, y se dicen, historiadores que escribieron los hechos en los últimos ochenta años de Europa son hoy, mayoritariamente, rechazados; la nueva Historia del continente está escrita de manera ficcionada, pero contando lo real, en lo que es la nueva “Novela Histórica” muchas de ellas reflexiones sobre las formas de explotación del capitalismo y el sentido político de la nueva escritura literaria, así piensa, según he leído, el escritor y novelista francés Éric Vuillard, autor de la novela “Conquista” basada en lo que fue la conquista española de El Perú.

 

Cuando se escribe para los conocidos, para los amigos con intención de agrada y pretender premios oficiales, reconocimientos y privilegios  es lo mismo, o casi, que hacerlo para ese dueño del periódico que manda y ordena al Director vigilar qué escribes, si obedeces ya no eres escritor, periodista ni nadie merecedor de respeto público: sólo eres alguien que escribes y aspiras a llevar a la mesa de tu cocina un plato de lentejas, así de simple. El Poder de la Prensa, de los Medios de Comunicación en general, una vez llega a la cúpula del Sistema político no cambia a las personas – salvo excepciones -, sólo revela lo que verdaderamente son: Nadie quiere ni puede abandonar el Poder, éste se los traga.